La Fibromialgia y la Fisioterapia

El Ministerio de Sanidad define la Fibromialgia (FM) como  “una afección crónica de etiología desconocida, caracterizada por la presencia de dolor crónico musculoesquelético generalizado, que suele coexistir con otros síntomas, fundamentalmente fatiga y problemas de sueño, pero también pueden estar presentes parestesias, rigidez articular, cefaleas, sensación de tumefacción en manos, ansiedad y depresión, problemas de concentración y memoria”.

fibromialgia y fisioterapia

Por tratarse de una enfermedad de origen idiopático ha generado mucha controversia en los últimos años, pues se desconoce completamente, los mecanismos causales que la provocan, la hipótesis más aceptada sugiere que dicha patología es causada por unos niveles relativamente más bajos de serotonina, sustancia implicada en la regulación del dolor, pero muchos expertos no relacionan este descenso de serotonina como factor desencadenante de la enfermedad, sino como causa fundamental en el aumento de los síntomas, otro motivo desencadenante de la fibromialgia puede ser una excesiva preocupación por los pequeños problemas cotidianos de la vida diaria, o lo que mejor conocemos como estrés. Por tanto, al desconocerse su origen y considerarse multifactorial, resulta muy complicado el tratamiento en los pacientes que la padecen y su diagnóstico. En la mayoría de los casos, la fibromialgia es diagnosticada por la exclusión de otras patologías ya que los estudios muestran resultados normales, por tanto, para su diagnóstico, se establece que el paciente debe referir 12 puntos dolorosos a la presión durante su exploración.

No es una enfermedad exclusiva del sexo femenino, pero el porcentaje de hombres que se ven afectados por dicha patología es mucho menor. En la actualidad, entre 400.000 y 1.200.000 españoles sufren de esta enfermedad, en su mayoría mujeres entre los 30 y los 60 años de edad. El síntoma principal es un dolor general y difuso que afecta a una amplia superficie corporal, así como una sensación de cansancio permanente. Los hormigueos de miembros, rigidez articular, dificultad para dormir y puntos gatillo entre síntomas.

Actualmente, se entiende que el tratamiento debe ser multidisciplinar y que una de las especialidades más importantes para abordar el tratamiento, es la fisioterapia. El tratamiento con fisioterapia ayuda a los pacientes a mejorar y recuperar su condición física, reduciendo la frecuencia e impacto de la sintomatología y mejorando así su calidad de vida.

Las técnicas más habituales que usan los fisioterapeutas para abordar el tratamiento de esta enfermedad son:

  • La masoterapia: el uso de distintas técnicas de masajes puede resultar muy positiva en algunos pacientes que padecen esta enfermedad, pues ayuda a mejorar la circulación sanguínea, disminuye la rigidez articular y por tanto ayuda a mejorar un poco el dolor. Algunos estudios incluso afirman, que los masajes tienen un impacto positivo sobre la depresión, la ansiedad y la fatiga, propias de la enfermedad.
  • La termoterapia: esta técnica consiste en el tratamiento de enfermedades y/o lesiones mediante la aplicación de calor o frío. Para el tratamiento de La Fibromialgia particularmente, lo recomendable son las terapias a base de calor en cualquiera de sus variantes (infrarrojos, microondas, onda corta, etc.), pues se consigue un resultado sedativo sobre las terminaciones nerviosas sensitivas y la dilatación de los capilares de los músculos, logrando así un efecto analgésico, levemente antiinflamatorio y relajante.
  • La hidroterapia: se trata de un tratamiento bastante efectivo para disminuir el dolor, mejorar la capacidad aeróbica, el balance, la fuerza muscular y para recuperar la movilidad muscular aumentando así la capacidad física y disminuyendo la discapacidad.
  • La técnica de relajación miofascial: se trata de una terapia que se utiliza con el objeto de eliminar restricciones o limitaciones funcionales, con la misma el fisioterapueta busca las áreas miofasciales que se sienten más rígidas y fijas, en lugar de elásticas y movibles, y ejerce una ligera presión manual hasta que afloja la tensión, lo que generalmente reduce el dolor en esa zona y libera la restricción en los movimientos devolviendo la simetría musculoesquelética.
  • La punción seca: es una técnica semi-invasiva que consiste en la punción, como su mismo nombre lo dice, de agujas para tratar diferentes dolencias, principalmente el síndrome de dolor miofascial provocado por dolor en los puntos gatillo, que son zonas hiperirritables localizadas en un conjunto de fibras dentro del musculo esquelético con mayor tensión que el resto, produciendo así dolor localizado o referido, entre otros síntomas. Esta técnica es muy efectiva para el tratamiento de la FM pues “desactiva” los síntomas que el punto gatillo puede estar ocasionando, consiguiendo unos resultados muy positivos en cuanto a efectos analgésicos.

Por último, el trabajo del fisioterapeuta no termina con la aplicación de las técnicas terapéuticas, una parte importante del tratamiento es mostrar al paciente durante todo el proceso empatía y compromiso, puesto que los pacientes responden más positivamente si se siente acompañados, comprendidos y perciben un real interés por su mejoría por parte del profesional que los trata.


Autores:
Hugo H. Torres Nouel. Licenciado en Fisioterapia (C-36-002904)
Edithmar Simal Hurtado. Licenciada en Gerencia y Negocios. Especializada en comunicaciones

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